Cinco hermanas que fueron dadas en adopción se encuentran por primera vez en Murcia gracias a unos detectives privados
A. NEGRE | MURCIA./ La Verdad
Se miran unas a otras sin saber bien qué decir y sonríen, eso sí. Estas cinco hermanas, que acaban de mirarse a los ojos por primera vez, sonríen de oreja a oreja. Un pequeño piso del murciano barrio del Infante Juan Manuel fue ayer testigo de un momento mágico: el reencuentro de cinco hermanas que han pasado toda su vida separadas. Cinco mujeres con la misma sangre que hasta ayer eran unas desconocidas y que ahora inician juntas un futuro de apoyo y fraternidad. «Encontrar a mis hermanas ha sido de las ilusiones de mi vida», explica María José, la mayor. «Siempre he querido saber de ellas».
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